martes, junio 14, 2005

LA FIEBRE NO ESTÁ EN LAS SÁBANAS

A quienes frecuentamos el centro de la ciudad, no ha dejado de causarnos impresión la ausencia de vendedores ambulantes. Se comenta con alegría que finalmente se recuperó el espacio público, que se puede caminar sin miedo a ser atracado, que ya se respira otro aire y se vive otro ambiente, que el comercio legal, formal, organizado, que da empleo y paga impuestos finalmente vio recompensada su larga lucha por sus legítimos derechos, y otro montón de entusiastas y optimistas sentencias. La tan extrañada conciencia ciudadana que entre Mockus y Peñalosa se encargaron de entronizar parece volver a aparecer por momentos, en estas tristes épocas en las que un alcalde populista elegido por los vendedores ambulantes –cómplices de los atracadores- parece haber olvidado y pisoteado los entrañables avances en calidad de vida que otrora fueron el orgullo de nuestra ciudad.

Personalmente, esta me parece una visión egoísta e incompleta de la realidad. Egoísta porque protegiendo el espacio público de unos se está condenando al hambre a otros, que si bien no son mayoría tienen derecho a un pedazo de pan, un techo y una escuelita para sus hijos. ¿De quién creen que son hijos los atracadores, aquellos que supuestamente trabajan en llave con los vendedores? Seguramente no de aquellos que tienen la posibilidad de satisfacer estos derechos. Egoísta porque se está culpando a unos pocos de un grave problema social, del cual la inseguridad callejera no es más sino una de sus menos graves expresiones. El verdadero problema no es que no se pueda caminar en paz, es que haya quienes tengan que quitarle la paz al resto para comer o drogarse.

Ahora bien, ¿por qué incompleta? Ya creo haber dado indicios. Quienes pretenden que los bogotanos viven mejor porque ya no hay vendedores, está sacando a los vendedores del conjunto de los bogotanos. Además, me consta que el dia que sacaron a los comerciantes callejeros de la Séptima, nuestra querida avenida se llenó de indigentes.

Sacar a los vendedores fue como quitar una sábana del lecho del enfermo para ver si se le curaba la fiebre. Pero no, la fiebre no está en las sábanas. Algunos, por ingenuos o por tontos, no hacen sino alimentar una bomba social que, de estallar, nos dejará no sólo sin espacio público, sino sin posibilidad de engañarnos y seguir viviendo la ensoñación de la megalópolis perfecta que Peñalosa, con sus ideas salidas de tono, anacrónicas e ilusas, fabricó en el subconsciente colectivo de ciertos bogotanos. Además, ya no hay quien me venda un cigarrillo mientras camino por la calle.

6 Comments:

At 11:57 p. m., Blogger Atrabilioso said...

Bienvenida esa otra visión de ciudad, porque era necesario un espacio serio para difundir las cosas que pasan en nuestra tierra.
Estoy de acuerdo con usted en que la cura no está en quitar las sábanas.
Ánimo y adelante.

 
At 1:03 a. m., Blogger José Luis Peñarredonda said...

Gracias por el apoyo. Espero seguir publicando lo que observo, al fin y al cabo eso es lo que busca el blog.

 
At 3:32 p. m., Blogger Unknown said...

Esto es lo que necesitamos en Bogotá: Gente que la piense, gente que la quiera, gente que critique y viva en medio del caos abriendose campo. Gracias por este BLOG, seguro enriqueserá la visión de nuestra Bogotá. Y que bien, que muchas voces, asi sean diversas, se unan por una BOgotá Mejor. änimo

 
At 1:02 a. m., Blogger José Luis Peñarredonda said...

Gracias por el cumplido... Pues, la idea es esa, enriquecer el debate, salir del silencio al que el ruido y el caos bogotano nos obligan y hablar, o escribir en nuestro caso.

 
At 3:53 a. m., Anonymous Anónimo said...

Hola. Buena idea seguirle el pulso a Tabogo. En qué van los ambulantes?

 
At 9:25 a. m., Blogger José Luis Peñarredonda said...

Hola O-Lu. Pues todo sigue igual. Uno que otro vendedor clandestino aún se aparece sobre la 19, con un ojo en la mercancía y otro en la Policía. Los vendedores, rebuscándose, y el Distrito dizque haciendo algo pero, por ahora, ni se ve nada ni los vendedores cuentan nada diferente a sus nuevas calamidades. La invito a que lea 'posts' posteriores, donde trato el tema con un poco más de profundidad. Gracias por su comentario.

 

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